1933 – 2014 | Chicago, Estados Unidos
El maestro estadounidense del color y la espátula, célebre por sus luminosos paisajes mediterráneos.
Datos Clave
- Nombre real: Howard Behrens
- Nacimiento: 20 de agosto de 1933, Chicago, EE. UU.
- Fallecimiento: 14 de abril de 2014, Potomac, Maryland, EE. UU.
- Movimiento: Postimpresionismo contemporáneo
- Técnica principal: Óleo sobre lienzo (aplicado exclusivamente con espátula)
Biografía
Inicios y un accidente que cambió su vida
Nacido en Chicago y criado cerca de Washington D.C., Howard Behrens descubrió su vocación artística de una manera inesperada. A los 17 años, sufrió un grave accidente en trineo que lo dejó postrado en cama durante meses. Para pasar el tiempo, comenzó a pintar y descubrió una pasión que lo acompañaría el resto de su vida. Posteriormente, formalizó sus estudios obteniendo una licenciatura y una maestría en pintura y escultura en la Universidad de Maryland.
De ilustrador del gobierno a pintor profesional
A pesar de su formación en bellas artes, Behrens trabajó durante más de una década como artista gráfico y jefe de diseño para el gobierno de los Estados Unidos. Sin embargo, nunca dejó de pintar en su tiempo libre y de exhibir sus obras en galerías locales. El éxito de sus pinturas fue creciendo orgánicamente hasta que, a principios de la década de 1980, la abrumadora demanda de sus cuadros le permitió dejar su empleo formal y dedicarse a tiempo completo a su arte.
Viajes y éxito internacional
Behrens era un apasionado buscador de la luz solar. Viajó incansablemente por Italia, Francia, Grecia, España y el Caribe, recolectando inspiración para sus obras. Se convirtió en uno de los artistas más exitosos y comercializados de su país, siendo un referente ineludible en el mundo de las ediciones de arte y la decoración de interiores. Sus colecciones lograron un alcance global, siendo apreciadas por transmitir una inmensa sensación de tranquilidad y optimismo.
Estilo y Técnica
Lo que hace inconfundible a la obra de Howard Behrens es su técnica: hace décadas decidió abandonar por completo los pinceles para pintar de forma exclusiva con espátulas de distintos tamaños. Este método le permitía crear un «impasto» (empaste grueso) que le otorga a la pintura una cualidad casi escultórica y tridimensional. Su paleta es rica, saturada y vibrante, ideal para capturar el sol brillando sobre los lagos italianos, las coloridas fachadas de los pueblos costeros y los exuberantes jardines tropicales que tanto amaba retratar.














